¡Comenzamos!

15/02/2011 § Deja un comentario

Tener una idea, tener un sueño, tener una ilusión, tener un proyecto. Vivir felices implica pensar que el día que comienza puede ser un gran día y que puedes hacer grandes cosas en él. Todos tenemos derecho a planear un futuro mejor y, en ocasiones, ese futuro depende, fundamentalmente, de nosotros mismos

En eso consiste la semana de los proyectos: con todo el realismo posible, con clara consciencia de nuestras limitaciones y de los recursos a nuestra disposición, con nuestros problemas y vicisitudes, pero dispuestos a proyectar una manera mejor de estar en clase y en el centro.

Os presentamos para ello una declaración de principios:

  • El objetivo de un proyecto es aprender y enseñar de otra manera: es aprender haciendo. Hay mucho camino más allá de la enseñanza a través de una exposición y sus “actividades”.
  • Diseñaremos proyectos en los cuales los estudiantes tengan un papel activo: investigar, crear, pensar, gestionar son verbos de acción pero también son verbos cargados de futuro y de fuerza positiva.
  • La principal fuerza de arranque y acción en un proyecto es el “producto final” del propio proyecto: si hay un producto final, hacia él orientamos nuestra actuación y esa es nuestra referencia para la evaluación del proceso y del producto.
  • El punto de partida de nuestros proyectos será el propio currículo: si comenzamos a partir de un “centro de interés” o una “idea-fuerza”, esta tiene que estar vinculada con el currículo necesariamente.
  • Los proyectos se desarrollan en equipos de trabajo pero considerando dos reglas fundamentales: para tareas complejas, equipos pequeños; con equipos inexpertos en trabajo cooperativo, equipos más pequeños.
  • La Red es nuestra aliada, no nuestra enemiga, pero no asumas que tus alumnas y alumnos son “nativos digitales” y, por tanto, ya se manejan en la Red: puede que no sea así y también necesitan nuestra ayuda para saber “leer en pantalla”.
  • Trabajar por proyectos no es un juego, aunque se pueda aprender disfrutando: planificar una evaluación cuidadosa (y alternativa al examen) es importante para que el proyecto no se devalúe.
  • Nosotros y nosotras, el profesorado, intentaremos trabajar en equipo en la misma medida que pedimos a nuestros estudiantes que también lo hagan.
  • Difundir nuestro proyecto no es solo una manera de elevar nuestro estatus profesional y visibilizar una actuación educativa de calidad en nuestro centro educativo: es también un fuerte factor de motivación para nuestro alumnado, consciente de que su trabajo no quedará oculto en las manos de su profesor o profesora.
  • Todo proyecto implica un cierto nivel de incertidumbre, como en la vida real. Pueden surgir sorpresas positivas (o de las otras). Mantener la mente despierta y trabajar cohesionados es la mejor garantía de respuesta ante la incertidumbre.

Estos son nuestros principios. Ahora solo queda dar el primer paso: ¿te animas? ¡Comenzamos!

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